
La noche era larga y corta,
parecía que no terminaba
y sin embargo,
volaba casi.
Ya de mañana,
subía el aroma del café,
quedaban en la alcoba los recuerdos,
dispersos, en desorden, la cama,
el espejo con las formas retratadas,
parecía un milagro.
La cafetera sola hacía el café y
el agua se evaporaba...
Llegó la hora de partir.
Un adiós al portal y una lágrima
que nadie vio,
se quedó enredada en la reja,
se habrá secado?
Muero de ganas por repetir el beso.