La blogosfera me ha dado tantas satisfacciones, informaciones e ideas que nunca voy a dejar de estarle agradecida. Gracias a los cientos de blogs que visito sobre diversos tipos de manualidades, mi mente, que de por sí no es nada creativa, se llena de proyectos que me hacen sencillamente feliz.
Por eso, cuando le llevé a mi amiga Tania la tarta de pañales y tanto ella como su madre me dieron las gracias una docena de veces, a todas contesté lo mismo, que no las merecía porque me había divertido muchísimo haciéndola y no me había supuesto ningún trabajo.
El proyecto que os traigo hoy, ha sido incluso más estimulante. Dudaba si enseñároslo porque es un regalo para alguien que viene por aquí de vez en cuando, pero no he podido resistirme porque quiero compartir con todos el gustazo que me da cada vez que lo miro. Es tan bonito que seguro que no le importará verlo aquí primero. Así le hace más ilusión.



Las figuritas de chocolate me las ha hecho Kairós con fimo, aunque prometo solemnemente que aprenderé a hacerlas yo el curso que viene, y voy a hacer muchos más cuadros como éste. Tengo la cabeza llena de ideas y las manos me pican de ganas de hacer más cosas así.