
Cada día alguien nos daña,
cada día alguien nos enaltece.
Siempre hay alguien que nos subestima,
y alguien que nos eleva.
Muchas veces,
quien más razones tiene para honrarnos,
es quien nos detracta,
a veces la vida nos muestra su mejor cara,
otras veces, la misma vida,
nos lleva por derroteros
donde descubrimos acciones soterradas que espantan.
A veces la vida nos obliga a sonreír como payasos,
cuando solo deseamos gritar.
En ocasiones la noche se hace diáfana,
por mil días que oscurecen.
Otras veces,
sonreímos, siendo incapaces de ocultar,
que nos consume la rebeldía.