
Sabía que llegarías y aunque desesperaba, continuaba buscándote, hoy recojo la siembra, fruto de aquella semilla esparcida con cauteloso anhelo y extasiada bajo la luz plateada de la luna, acudo a tu recuerdo porque en mis pensamientos, superficiales y profundos, en mi recóndita y concentrada esencia, solo habitas tu.
Mi mundo eres tú, te perseguí en mis sueños, eres dueño absoluto de mis fantasías. Es encantador amarte bajo ese manto de ensueño, no preciso de luces de neón cuando tengo en tus ojos todo el fulgor que me hace falta.Por amarte tanto y porque siento que la vida es corta para recibir tu amor bendecido por la devoción de nuestra fe y entrega absoluta, te doy como regalo una estrella, la misma que cada noche me trae el recuerdo de tu sonrisa.
Se dicen tantas cosas sobre ti, a veces te sublimizan y otras te destrozan, hay quienes sin conocerte se atreven a difamarte, te envilecen, no se dan cuenta cuan oscura es su conciencia ¡Necios! Son tan cobardes que prefieren rodearse de una coraza, para evitar que entres en su corazón. Huyen de ti, insensatos que mueren por tocarte, quisieran hacerlo en la sombra, sin darse cuenta de que eres todo luz.
Esos no saben que más allá de las feromonas y la testosterona, habitas en la esencia mas pura del ser, pobres de quienes no han sentido en su adentro la dulce inquietud que provocas cuando te haces dueño de un corazón roto y sanas sus heridas.
Ellos tal vez han sentido y provocado un orgasmo, pero no han percibido el aleteo de mariposas que éste desencadena.
¡Desdichados! Pudiendo habitar el paraíso, se quedan en el limbo.
Hoy sin saber porqué una fuerza extraña me empuja a escribirte, tal vez para que leas mis palabras cuando el cansancio te oprima, por si acaso llegaras a sentirte solo y pensaras que nadie te recuerda, para decirte que habito en medio de los días y las noches y siempre esperaré por ti.
Hoy te escribo porque quiero decirte que tengo listo mi equipaje para cuando tu decidas, aferrarme a tu mano y cruzar contigo el puente infinito que nos aleje de la angustia de la indecisión y soledad.
Quiero que sepas que con mi ancestral costumbre de emocionarme, tiemblan mis dedos al reiterarte que te amo y pedirte que abras tu corazón porque allí dentro encontrarás el mío.
¿Qué quien soy?
¡Soy el amor!