
Para quererte,
hay que entenderte,
odiarte,
no mirarte siquiera,
o amarte como eres.
Yo te amo,
sin porqué, ni de donde,
sin pensarlo,
me nació simplemente,
odiarte no podría,
aunque dicen
que amor y odio
son flores de una misma rama,
no lo creo,
blanco es siempre blanco,
negro es oscuridad,
gris es la mezcla
y el amor es puro,
se ama, o se odia,
sin medida,
sin preguntar porqué,
cuando o dónde.