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Hoy, 38 años después del accidente y también un 13 de octubre, el mundo vuelve a poner los ojos sobre los Andes, sólo que esta vez lo hace con la alegría de saber que los 33 hombres accidentados en esta ocasión están con vida.
Desde la madrugada de este memorable miércoles 13 de octubre, el milagro de la vida refleja sus potentes luces alrededor del lugar donde setecientos metros abajo, la tierra, encerró a estos laboriosos mineros, que resistieron durante mas de dos meses en condiciones deplorables.
Chile vibra de entusiasmo, el mundo celebra este acontecimiento y se dedican las palabras mas optimistas para encomiar este gran hecho donde la mano de Dios invisible pero firme, ha estado presente sosteniendo a rescatados y rescatistas.
Banderas de Chile hasta el cielo con la brisa, los ojos y aplausos del mundo, pendientes de cada rescate.
La emoción de los familiares y amigos, el abrazo entrañable entre estos seres casi desaparecidos y sus familias, es un acontecimiento donde el llanto se mezcla con la risa y el corazón palpita alborozado.
Aún la humanidad se une en las desgracias, después de todo, no somos tan malvados.