
UN DOMINICANO ILUSTRE
No te marchas hoy, desde hace ya varios días, te marchaste, lo de hoy es solo la despedida que marca el protocolo.
En este día que habría sido de gran fiesta para ti, porque justo hoy cumplías 70 años, tu pueblo te despide.
Hay una tenue llovizna que no ha sido obstáculo para que el cortejo que sigue al carro fúnebre, no se haga una masa densa.
Por donde irá tu alma en este instante? Porque solo tu cuerpo está en ese ataúd, tu espíritu en este momento irá esquivando escollos, aunque no creo que a tu paso hayan muchos, mas bien imagino que vas caminando lento entre los gloriosos jardines del éter, recogiendo flores para formar un haz y llevarlo ante la presencia dicen que de Dios, a mi me complace pensar que verdaderamente vas a la presencia del Todopoderoso.
Freddy, como poeta, yo debería decir que el cielo llora tu partida, pero agotada como estoy de los tópicos, pensaré mejor, que como eras un hombre generoso, la tierra se humedece para regalarte su peculiar olor a tierra mojada, tu que tuviste a tu alcance los mejores aromas químicos que fabricante alguno pudiera haber creado, eras tan especial, que para igualarte a los desposeídos que no podían oler mas que a esencia de flores naturales, te bañas en la mas sencilla de las aromas, el agua fresca.
Hoy te decimos hasta siempre visualizándote alegre, cantando y bailando un merengue clásico, multiplicandote en tus miles de facetas que tanto nos hacían reír.
Artesano, alquimista, revolucionario, caritativo, eras un hombre del diablo Freddy, eso ateniéndome a esa expresión tan dominicana y tan tuya, pero ya metiéndome en la conciencia, debo decir que eras un hombre de Dios.
Llorarás hoy Freddy? Puede que si, puede que no, si pensamos que eras un llorón recalcitrante, son inolvidables tus “pucheros” ante las cámaras, así como son inolvidables tus obras de bien.
Desde que se supo la noticia de tu muerte, las cientos de familias que cuentan entre sus miembros un milagro de salud realizado por tu caridad, se han hecho presentes y hacen guardia a tus restos, ellos inocentemente piensan que estás ahí, no entienden que como visionario y a la vez realista, hace ya muchas horas que admitiste que tendrías que irte y cerraste los ojos para siempre.
Ojalá Freddy que sean ciertos los decires de que las almas nobles volverán en un nuevo orden, porque de esa manera podrás continuar tu apostolado de ayudar, este país, el nuestro, está muy convulsionado y necesita de hombres como tu, ante tu partida y la partida de otros como tu, nos hundimos cada vez más.
No podemos ver las cadenas, pero las sentimos, son unas cadenas oxidadas y pesadas que encorvan nuestra espalda y nos agobian, Freddy, si acaso tu bondad te permitiera penetrar en ese mundo misterioso del que tanto se habla, si pudieras acceder a ese reino supremo que dicen existir mas allá de la vida, intercede por esta tierra, tu pueblo que sigue riendo y edificando bromas, a pesar de que muere exhausto y consumido por el peso de las cadenas que lo atan.
Hasta siempre dominicano ilustre, toda la paz y toda la gloria, para tu alma.