Recostada sobre el margen del silencio
gime el viento con los ecos de tu lucha
que al posarse sobre el surco de mi vientre
muda en pétalos de batalla impenitente
escarchándose en auroras contumaces
de matices en grises monocordes.
Y se desboca en solitario rastro de pasión
semejando el envés de sangre de una gota,
roja evidencia, roja rúbrica, roja fianza,
pétalo carmín solitario testimonio,
caricia persistente en el confín de mi cuerpo
de que me quieres y que te quiero…
más que a dios.
G.K. Chesterton: “Los cuentos de hadas son ciertos, no porque nos hablen de que existen dragones, sino porque nos dicen que podemos vencerlos”.
