
Un rayo de luna me bebí esa noche,
me dejé embriagar de fosforescencia,
me encontré desnuda
y sola con la noche,
perdí la cordura en la superluna.
Volaba en el éter a bordo de un sueño
que a la primavera me iba empujando.
Rompía el silencio,
un rumor de alas
que sobre la desnudez de mi cuerpo,
nidos de caricias estaban haciendo.
Mariposas juguetonas de alas transparentes,
yo soy la poesía, dije en un suspiro
llevadme al Parnaso
que a la primavera,
allí esperaré.
En este arrebato
de luna, poesía y primavera,
caminé en la ruta de este nuevo día,
concibiendo sueños,
hurtando colores, inventando amores,
forjando ilusiones.
Libando en un sorbo,
toda la esperanza.