Interior Imagenes

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Tu silencio y el mío


Tu silencio y el mío, palabras atropelladas en la mente, pero ninguno de los dice nada, Las luces de la noche dibujan mi sombra, si abriese en este momento mi pecho, seguro que en lugar de roja, mi sangre sería un líquido sepia, tal vez soy sin saberlo, un calamar que saliendo de su cauce evolucionó y se hizo humano y ahora dispersas, ruedan sin salir, las lágrimas de un mar invisible y debo recoger su sal.

De repente asoman al cielo las estrellas, inundan como rayitos multicolores la bóveda celeste, el regio espectáculo hace que abandone por un instante los pensamientos que pretenden aposentarse en mi cerebro. Siempre he sentido ante la explosión de los astros, una emoción que se apodera de mi voluntad obligándome a quedarme absorta, paralizada.

Fue solo un instante, sigues a mi lado, callado, concentrado en quien sabe cuales meditaciones ¿Vagaré yo acaso entre ellas? No lo sé, puede que sí, puede que no, si me atreviese a preguntártelo, me dirías la verdad, no, mejor dejar que permanezca el misterio y de esa manera eludo el posible dolor de que me digas, que tus pensamientos no me pertenecen, ¡Que cobarde me he vuelto!

La nada, de eso tengo la sensación, de que la noche me va robando el alma y te ha robado a ti la iniciativa, la emoción de constatar que llevas a tu lado a una mujer que suspira esperando que le hables, o simplemente la mires y le sonrías, ¡Oh! De que manera tan sencilla somos felices cuando amamos.

Pero no dices nada, parece que ni respiras, solo al parecer vas pendiente del Norte, tu cuello está rígido mirando al frente.

Estallaré, no, mejor permanezco en silencio para no arrepentirme luego, en este momento, cualquier palabra que dijese podría ser un arma letal, no podría recogerla, quedaría esparcida y sus efectos desastrosos se clavarían en mi corazón y en el tuyo.

Es mejor el silencio, con la luz del día, la calma retornará.

Tu silencio y el mío


Tu silencio y el mío, palabras atropelladas en la mente, pero ninguno de los dice nada, Las luces de la noche dibujan mi sombra, si abriese en este momento mi pecho, seguro que en lugar de roja, mi sangre sería un líquido sepia, tal vez soy sin saberlo, un calamar que saliendo de su cauce evolucionó y se hizo humano y ahora dispersas, ruedan sin salir, las lágrimas de un mar invisible y debo recoger su sal.

De repente asoman al cielo las estrellas, inundan como rayitos multicolores la bóveda celeste, el regio espectáculo hace que abandone por un instante los pensamientos que pretenden aposentarse en mi cerebro. Siempre he sentido ante la explosión de los astros, una emoción que se apodera de mi voluntad obligándome a quedarme absorta, paralizada.

Fue solo un instante, sigues a mi lado, callado, concentrado en quien sabe cuales meditaciones ¿Vagaré yo acaso entre ellas? No lo sé, puede que sí, puede que no, si me atreviese a preguntártelo, me dirías la verdad, no, mejor dejar que permanezca el misterio y de esa manera eludo el posible dolor de que me digas, que tus pensamientos no me pertenecen, ¡Que cobarde me he vuelto!

La nada, de eso tengo la sensación, de que la noche me va robando el alma y te ha robado a ti la iniciativa, la emoción de constatar que llevas a tu lado a una mujer que suspira esperando que le hables, o simplemente la mires y le sonrías, ¡Oh! De que manera tan sencilla somos felices cuando amamos.

Pero no dices nada, parece que ni respiras, solo al parecer vas pendiente del Norte, tu cuello está rígido mirando al frente.

Estallaré, no, mejor permanezco en silencio para no arrepentirme luego, en este momento, cualquier palabra que dijese podría ser un arma letal, no podría recogerla, quedaría esparcida y sus efectos desastrosos se clavarían en mi corazón y en el tuyo.

Es mejor el silencio, con la luz del día, la calma retornará.

Tiempo y pasión


Esperaré a que vuelvas,

fue tan fácil amarte,

que toda la vida es poca

para esperar por ti.

Este amor sin tiempo ni medida,

no conoce el tic tac del reloj,

no sabe

que los días son oscuros sin ti,

no conoce la noche,

solo sabe de besos,

de pasión y caricias.

Tiempo y pasión


Esperaré a que vuelvas,

fue tan fácil amarte,

que toda la vida es poca

para esperar por ti.

Este amor sin tiempo ni medida,

no conoce el tic tac del reloj,

no sabe

que los días son oscuros sin ti,

no conoce la noche,

solo sabe de besos,

de pasión y caricias.

Así sencillamente



Así, sencillamente,

como quien hace un gesto,

así sin darnos cuenta,

nos fuimos alejando

y hoy ni tú, ni yo,

somos concientes

de que se ha roto el hilo

que a nuestros corazones enlazaba.

Que pena del amor

endeble que como una burbuja,

se deshace con los rayos del sol,

que doloroso

cuando el amor se acaba

sin dejar una huella.

Así sencillamente



Así, sencillamente,

como quien hace un gesto,

así sin darnos cuenta,

nos fuimos alejando

y hoy ni tú, ni yo,

somos concientes

de que se ha roto el hilo

que a nuestros corazones enlazaba.

Que pena del amor

endeble que como una burbuja,

se deshace con los rayos del sol,

que doloroso

cuando el amor se acaba

sin dejar una huella.

Mar!!


Mar imponente! Me estremece tu misterio, eres un centinela que bordeas la orilla de la vida.

Me provocas, me llamas, quisiera perderme mar adentro, navegar en tus olas y en una caracola, escribir mis secretos.

Atraviesas el mundo y en tu ruta, vas sembrando esperanzas y olvidos.

Mar, inmenso, apacible, intrépido, cobijas rumoroso bajo tu blanca espuma, mil romances.

Y en tu desdoblamiento, tus rabiosas olas asolan a su paso, dejando tras de si, desolación y angustia.

Tú conjugas la ansiedad de los que de tus aguas esperan la felicidad y la nostalgia, de los que entre tus marejadas, han visto volar sus ilusiones.

En cada despuntar del alba, el sol se retrata en tu cauce, hay vida en ti, arriba, abajo, en todo tu azul, en tu inmensidad, vida de ahora, de antes, tesoros invaluables.

En tu deslumbrante ocaso de policromía, el sol se queda estático, reflejando sus diamantinos rayos, tal parece que el astro busca en ti un tesoro, dime mar, que deidad escondes que despierta la pasión del astro?

Será que una estrella de mar lo ha cautivado, o acaso mora en tu fondo una sirena caprichosa que con cantos de melancolía encanta a los varones para luego dejarlos?

Mirando un atardecer en tu ribera, tengo la sensación de que el sol, la luna y tú, forman un triángulo de amor que entre encrespadas olas, hacen orgías de pasión al rojo vivo.

Oh mar! Descubrí tu secreto, vi que los rayos de plata de la luna, se metían en tu fondo y estallabas con ella en grandioso orgasmo de incontenible espuma.

Cuantos idilios se tejen en tus aguas y cuanta vida escondes en tu mundo!

El cielo pinta de azul intenso tu horizonte y son tus aguas de un azul tan profundo, que cualquiera diría que se sumergió un príncipe azul buscando su princesa y al salir, en recompensa, te dejó su color.

Quisiera ser gaviota, volar planeando tus orillas y en silencio, robarte un beso que calme mi ansiedad de ti.

Cómo envidio a Alfonsina, que se perdió en tus aguas, dime mar, que haces con ella? Donde la escondes? La mantienes cautiva para amarla en las noches perfumadas de sal?

En tus arenas blancas edifiqué un castillo, allí escondí mi corazón, llévalo entre tus olas y déjalo donde la noche, celestina de amores, lo lleve a su destino.

Cabalgando en la vorágine de una marejada, me estrellé entre arrecifes de corales y extenuada, llegué hasta tu orilla sobre una balsa construida de sueños, por piedad mar, no destroces mis sueños, en tu arena escribiré mi historia para que la discurras mar adentro, mar afuera, mareada en tu vaivén, navego sin saber adonde voy, déjame en cualquier puerto, yo seguiré robando a tu azul, la inspiración.

Mar!!


Mar imponente! Me estremece tu misterio, eres un centinela que bordeas la orilla de la vida.

Me provocas, me llamas, quisiera perderme mar adentro, navegar en tus olas y en una caracola, escribir mis secretos.

Atraviesas el mundo y en tu ruta, vas sembrando esperanzas y olvidos.

Mar, inmenso, apacible, intrépido, cobijas rumoroso bajo tu blanca espuma, mil romances.

Y en tu desdoblamiento, tus rabiosas olas asolan a su paso, dejando tras de si, desolación y angustia.

Tú conjugas la ansiedad de los que de tus aguas esperan la felicidad y la nostalgia, de los que entre tus marejadas, han visto volar sus ilusiones.

En cada despuntar del alba, el sol se retrata en tu cauce, hay vida en ti, arriba, abajo, en todo tu azul, en tu inmensidad, vida de ahora, de antes, tesoros invaluables.

En tu deslumbrante ocaso de policromía, el sol se queda estático, reflejando sus diamantinos rayos, tal parece que el astro busca en ti un tesoro, dime mar, que deidad escondes que despierta la pasión del astro?

Será que una estrella de mar lo ha cautivado, o acaso mora en tu fondo una sirena caprichosa que con cantos de melancolía encanta a los varones para luego dejarlos?

Mirando un atardecer en tu ribera, tengo la sensación de que el sol, la luna y tú, forman un triángulo de amor que entre encrespadas olas, hacen orgías de pasión al rojo vivo.

Oh mar! Descubrí tu secreto, vi que los rayos de plata de la luna, se metían en tu fondo y estallabas con ella en grandioso orgasmo de incontenible espuma.

Cuantos idilios se tejen en tus aguas y cuanta vida escondes en tu mundo!

El cielo pinta de azul intenso tu horizonte y son tus aguas de un azul tan profundo, que cualquiera diría que se sumergió un príncipe azul buscando su princesa y al salir, en recompensa, te dejó su color.

Quisiera ser gaviota, volar planeando tus orillas y en silencio, robarte un beso que calme mi ansiedad de ti.

Cómo envidio a Alfonsina, que se perdió en tus aguas, dime mar, que haces con ella? Donde la escondes? La mantienes cautiva para amarla en las noches perfumadas de sal?

En tus arenas blancas edifiqué un castillo, allí escondí mi corazón, llévalo entre tus olas y déjalo donde la noche, celestina de amores, lo lleve a su destino.

Cabalgando en la vorágine de una marejada, me estrellé entre arrecifes de corales y extenuada, llegué hasta tu orilla sobre una balsa construida de sueños, por piedad mar, no destroces mis sueños, en tu arena escribiré mi historia para que la discurras mar adentro, mar afuera, mareada en tu vaivén, navego sin saber adonde voy, déjame en cualquier puerto, yo seguiré robando a tu azul, la inspiración.

Arquitecta de sueños


Quisiera ser

el andamio que adosado a tu pared,

impida la caída del amor.

Quisiera

Que el amor sea una varilla de acero

tan fuerte que no se doble,

para que nuestro emporio,

aunque tiemble la tierra,

no se caiga.

Quisiera,

ser ingeniera, armadora,

pero soy solo arquitecta de sueños

y con mis letras,

no puedo apuntalar un muro

que va directo al suelo.

Arquitecta de sueños


Quisiera ser

el andamio que adosado a tu pared,

impida la caída del amor.

Quisiera

Que el amor sea una varilla de acero

tan fuerte que no se doble,

para que nuestro emporio,

aunque tiemble la tierra,

no se caiga.

Quisiera,

ser ingeniera, armadora,

pero soy solo arquitecta de sueños

y con mis letras,

no puedo apuntalar un muro

que va directo al suelo.

35 veces te amo


Llegan sin esperarlas, parecen acechar a que se abra la puerta, se instalan sobre una mesa, cuando ya es imposible regresarlas a su destino, porque se ignora de dónde vienen y además, de inmediato se hacen querer.

Treinta y cinco rosas (sería acaso que el mensajero hurtó una?) Exuberantes, perfumadas, temblaban en sus pétalos gotitas de rocío!

Alguien las había dejado en la puerta de la casa, envío erróneo o detalle anónimo???? Entre las rosas, así como al descuido, sobresalía un bordecillo blanco, ¡Una tarjeta! Me dije, al fin se sabrá quien las envía. Ni el más leve atisbo, nada...

Muchas composiciones se han escrito, hermosas letras y elevada rima. Cartas inolvidables que engalanan el epistolario romántico, unas inspiradas por grandes pasiones, otras impregnadas de dolorosas despedidas, reveladoras de reclamos otras, sentidas palabras que nacen del dolor de la renuncia, o de la convicción de un engaño, una traición…

Desencuentros, olvidos, todas estas sensaciones han sido plasmadas en cartas que perduran, se olvida, o se recuerdan solo alguna vez.

Las hay escritas con sangre que traspasan el umbral de la vida, promesas incumplidas, ausencias, palabras que se lleva el viento, pero permanecen escritas.

Las más famosas de todas, son sin duda, las de Pablo, el Apóstol de los Gentiles, consignadas en la Biblia.

Pero hay muchas mas… La escrita en una celda, la del soldado que se marcha a la guerra y ante el temor de su encuentro con el final, escribe una sentida despedida. La carta del condenado a muerte, que en secreto conciliábulo con su carcelero, hace llegar a su amada. La epístola de la mujer o el hombre que ama a un imposible, ellos plasman en el papel lo prohibido por sus labios. Mas reciente, las misivas virtuales, dictadas por la distancia, en la soledad de la medianoche, en la madrugada…

Son cartas que se escriben unas con más sentido que otras, unas se recuerdan, otras se guardan, se rompen, se olvidan.

Una tarjeta que llega en medio de treinta y cinco rosas rojas y solo contiene una frase repetida treinta y cinco veces, es una carta?

En este modernismo de correos electrónicos, dice un eslogan que solo el perro extraña al cartero, sin embargo, al parecer aún se escriben cartas, o tarjetillas y llegan impregnadas de misterio entre el aroma de treinta y cinco rosas.

Cartas breves, raras, que por ser receptoras de una sola frase, se convierten en únicas.

TE AMO, treinta y cinco veces repetida, treinta y cinco rosas, lujuriosas, húmedas, perfumadas, realidad o fantasía? Sería un sueño?

La acción, fue sin dudas una liberación de adrenalina, la expresión de un enajenado que estalla de esa manera haciendo víctima al primer nombre que se le ocurrió (Uy que miedo), o es definitivamente la expresión de alguien que se atreve.

Mujeres en todo el mundo han recibido demostraciones exageradas de afecto, pruebas irrefutables de que son amadas, obsequios fabulosos, ninguna tal vez, haya sido destinataria de una epístola singular, que por su breve texto repetido, la hace diferente.

Aparte de la poesía que pueda envolver y obviando la posible “trampa”, que recóndita encierre la tarjetita y sus treinta y cinco rosas, quien haya sido capaz de semejante detalle, posee al parecer, una mentalidad misteriosa y aventurera.

Que travesura!

35 veces te amo


Llegan sin esperarlas, parecen acechar a que se abra la puerta, se instalan sobre una mesa, cuando ya es imposible regresarlas a su destino, porque se ignora de dónde vienen y además, de inmediato se hacen querer.

Treinta y cinco rosas (sería acaso que el mensajero hurtó una?) Exuberantes, perfumadas, temblaban en sus pétalos gotitas de rocío!

Alguien las había dejado en la puerta de la casa, envío erróneo o detalle anónimo???? Entre las rosas, así como al descuido, sobresalía un bordecillo blanco, ¡Una tarjeta! Me dije, al fin se sabrá quien las envía. Ni el más leve atisbo, nada...

Muchas composiciones se han escrito, hermosas letras y elevada rima. Cartas inolvidables que engalanan el epistolario romántico, unas inspiradas por grandes pasiones, otras impregnadas de dolorosas despedidas, reveladoras de reclamos otras, sentidas palabras que nacen del dolor de la renuncia, o de la convicción de un engaño, una traición…

Desencuentros, olvidos, todas estas sensaciones han sido plasmadas en cartas que perduran, se olvida, o se recuerdan solo alguna vez.

Las hay escritas con sangre que traspasan el umbral de la vida, promesas incumplidas, ausencias, palabras que se lleva el viento, pero permanecen escritas.

Las más famosas de todas, son sin duda, las de Pablo, el Apóstol de los Gentiles, consignadas en la Biblia.

Pero hay muchas mas… La escrita en una celda, la del soldado que se marcha a la guerra y ante el temor de su encuentro con el final, escribe una sentida despedida. La carta del condenado a muerte, que en secreto conciliábulo con su carcelero, hace llegar a su amada. La epístola de la mujer o el hombre que ama a un imposible, ellos plasman en el papel lo prohibido por sus labios. Mas reciente, las misivas virtuales, dictadas por la distancia, en la soledad de la medianoche, en la madrugada…

Son cartas que se escriben unas con más sentido que otras, unas se recuerdan, otras se guardan, se rompen, se olvidan.

Una tarjeta que llega en medio de treinta y cinco rosas rojas y solo contiene una frase repetida treinta y cinco veces, es una carta?

En este modernismo de correos electrónicos, dice un eslogan que solo el perro extraña al cartero, sin embargo, al parecer aún se escriben cartas, o tarjetillas y llegan impregnadas de misterio entre el aroma de treinta y cinco rosas.

Cartas breves, raras, que por ser receptoras de una sola frase, se convierten en únicas.

TE AMO, treinta y cinco veces repetida, treinta y cinco rosas, lujuriosas, húmedas, perfumadas, realidad o fantasía? Sería un sueño?

La acción, fue sin dudas una liberación de adrenalina, la expresión de un enajenado que estalla de esa manera haciendo víctima al primer nombre que se le ocurrió (Uy que miedo), o es definitivamente la expresión de alguien que se atreve.

Mujeres en todo el mundo han recibido demostraciones exageradas de afecto, pruebas irrefutables de que son amadas, obsequios fabulosos, ninguna tal vez, haya sido destinataria de una epístola singular, que por su breve texto repetido, la hace diferente.

Aparte de la poesía que pueda envolver y obviando la posible “trampa”, que recóndita encierre la tarjetita y sus treinta y cinco rosas, quien haya sido capaz de semejante detalle, posee al parecer, una mentalidad misteriosa y aventurera.

Que travesura!

Tiempo y olvido


Tiempo y silencio,

luces y sombras.

Sigilosa y confundida,

cruzo el umbral del crepúsculo

temerosa de encontrarme con la noche,

después que mil oscuridades

se dibujaron en mi universo.

Destelló mi camino un resplandor

y de mis pupilas heridas por el fulgor,

brotaron rocas tenaces

que amurallaron mi epidermis.

Guardo en mi cofre de ilusión

la evocación

de los primeros encuentros,

cuando ansioso tú,

y yo anhelante,

tejíamos quimeras

engarzando esperanzas.

Rompimos el ayer,

ovillando en la rueca de la vida,

un hoy bajo el cual nos cobijamos.

Tiempo y olvido


Tiempo y silencio,

luces y sombras.

Sigilosa y confundida,

cruzo el umbral del crepúsculo

temerosa de encontrarme con la noche,

después que mil oscuridades

se dibujaron en mi universo.

Destelló mi camino un resplandor

y de mis pupilas heridas por el fulgor,

brotaron rocas tenaces

que amurallaron mi epidermis.

Guardo en mi cofre de ilusión

la evocación

de los primeros encuentros,

cuando ansioso tú,

y yo anhelante,

tejíamos quimeras

engarzando esperanzas.

Rompimos el ayer,

ovillando en la rueca de la vida,

un hoy bajo el cual nos cobijamos.

Atrévete


Atrévete a mirarme a los ojos,

no tengas miedo de saber,

que pasará.

Atrévete a enfrentar tu verdad,

no calles porque pienses que me hieres,

no temas mirar hacia tu adentro,

y si has bien has mirado,

no dudes en hablar.

El misterio va en ti,

ya me di cuenta

y palpo tus temores,

tu desidia, tu tedio.

Atrévete a decirlo con palabras

y cesará tu angustia.

Atrévete


Atrévete a mirarme a los ojos,

no tengas miedo de saber,

que pasará.

Atrévete a enfrentar tu verdad,

no calles porque pienses que me hieres,

no temas mirar hacia tu adentro,

y si has bien has mirado,

no dudes en hablar.

El misterio va en ti,

ya me di cuenta

y palpo tus temores,

tu desidia, tu tedio.

Atrévete a decirlo con palabras

y cesará tu angustia.

Que fácil!


Fíjate que fácil te olvidé,

digo mal,

no te olvidé,

es que nunca te amé.

Ni tu piel, ni tu boca,

ni tus manos, ni caricias,

ni tu voz, ni tu risa.

Nada de de ti,

me importó nunca.

Que triste amor el tuyo,

que ni huella dejó.

Que fácil!


Fíjate que fácil te olvidé,

digo mal,

no te olvidé,

es que nunca te amé.

Ni tu piel, ni tu boca,

ni tus manos, ni caricias,

ni tu voz, ni tu risa.

Nada de de ti,

me importó nunca.

Que triste amor el tuyo,

que ni huella dejó.

Alma y Sentidos


Mi piel tiene alma, eres tu,

si miras hacia mi corazón,

podrás sentir que mis latidos

dicen tu nombre.

Si pudieras leer mis pensamientos,

te darías cuenta de que

vives en ellos.

Abro el umbral de mis emociones,

si te asomas,

verás que el placer más excelso,

viene de ti.

Alma y Sentidos


Mi piel tiene alma, eres tu,

si miras hacia mi corazón,

podrás sentir que mis latidos

dicen tu nombre.

Si pudieras leer mis pensamientos,

te darías cuenta de que

vives en ellos.

Abro el umbral de mis emociones,

si te asomas,

verás que el placer más excelso,

viene de ti.

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