
Van y vienen los meses, llegan días especiales, simbólicos, marcados por huellas que en otras ocasiones han estado unidas.
Días de ardiente calor que aunque agreste, ha dejado recuerdos, nostalgias, añoranzas.
Pasa el tiempo, vuelan los días, se encadenan las horas para formar una red donde se van acumulando los deseos, los recuerdos…
Sube y baja el telón de este gran escenario que es la vida y los actores no aprendemos de memoria unos textos que tendremos que escenificar, porque tienen letras que nos aturde el alma, desfilamos por la inmensa pasarela de la vida y preferimos llevar el rostro pixelado, para que nadie note que nuestros brillan demasiado y que ese fulgor, es solo un efluvio de llanto que escondemos.