
En un manto de irisados reflejos,
vuelve la calidez de las mañanas tenues,
y se advierte en las noches,
el resabio del tiempo,
que entre hojas marchitas,
amontona esperanzas.
Con frescores de lluvia
y temores de huracanes,
asomas en el viento,
levantando vapores de humedad,
que cálidos se posan en la piel,
como un escalofrío.
Atrevido septiembre!
Te metes en mi vida y la dejas marcada.
Cada año, con gotear de contrastes,
Formas estalagtitas de ilusiones,
que atenúan
la sensación de aguijón de la desesperanza.
Eres como el océano,
Que entre luces y sombras,
agita en su azulado fondo,
las promesas de manos que se alzan
para decir adiós,
o se cierran los brazos,
apretando la inefable caricia
de un encuentro.