
Estremecida, sobresaltada,
sentí que mi cuerpo se agitaba,
vagaba en un mundo desconocido,
no sabía quien era, ni donde estaba,
solo sentía que vibraba mi piel
y que mi espíritu exaltado rondaba
los linderos del paraíso.
Me dejé llevar y sin darme cuenta,
volaba mi cuerpo entre los mantos
sutiles del amor
y entre caricias
sin saber de donde llegaban, ni de quien,
me envolvió el éxtasis,
creo que gritaba, o tal vez reía,
estaba sumida en un dulce letargo,
sin embargo, era tan real lo que vivía
que hoy me pregunto,
si fue realidad,
o solo un sueño.