
Cerrar los ojos,
evadirme, huir,
esquivar el día
y esconderme en la noche.
Apoyarme en mi misma,
Ser antorcha que ilumine el rastro por el que camino,
abrazarme si hay frío,
para que nadie tema que pediré abrigo.
Si acaso la inclemencia del tiempo me abatiera,
encenderé una hoguera,
ahondaré en la tierra y haré una caverna,
donde mis alaridos, si grito, no estorben,
lejos de los civilizados.
O treparé a una montaña
y peleando con la roca,
demostraré que puedo sola
defenderme,
a solas con mi yo, mi leal confidente.
Cerca de nada, sin agobiar a nadie,
bajando hasta un abismo,
o subiendo a la cima,
tan lejos de la ciencia,
que si muero,
cuerpo y tierra se fundan,
flores, para que?
Luces, para alumbrar a quien?
Plegarias? Ya las habré dicho todas,
si estando viva no sirvieron,
ya de muerta, no las echaré en falta.