
Una música, un verso, una palabra,
un recuerdo, un suspiro,
tantas cosas, cualquier cosa,
pudo ser el detonante
de esta lágrima que incontenible
rueda por mi mejilla.
Ella como la lágrima infinita,
permanece húmeda,
no la seca ni el viento,
Ella me ha estremecido,
ha removido los pliegues de mi alma.
Esta lágrima indiscreta,
ha divulgado mi tristeza.