
Igual que la mañana
al encontrarse con la tarde,
como la noche inmensa y negra,
majestad coronada de estrellas,
serpenteada por la luna.
Como un día cualquiera,
anodino, trivial,
como la vida misma,
real, terrible, mágica.
Tiene la fuerza de un orgasmo tenaz,
de esos que de tanto anhelar,
nos llegan en un sueño
y cuando despertamos,
se evapora.
Como esos encuentros
entre amantes prohibidos,
que apasionadamente
en cada beso,
quieren darse la vida.
Así, con todas esas emociones,
con ansias de vivir y ganas de morir,
con humedad de llanto y destellos de risa,
con rabia incontenible y rebeldía.
Con el éxtasis aún convulso de un efluvio violento,
debatiéndome entre el esparcimiento y el asombro,
así me llega en cada despertar,
la sensación de saber…
Que sigo viva, tengo amor...
Soy feliz!!