
Te añoro sol,
lejos hoy de tu resplandor eterno,
evoco entre la gris estela de los días,
el rayo que desde el alba me irradiaba,
cuando rompiendo palmeras,
aparecías retador y radiante.
Cuantas veces te aborrecí entonces,
anhelando que te ocultaras,
para lejos de tu reino,
darme cuenta
de que mi piel te extraña.
Me cubre una melancolía
y siento que todo en mí
te necesita
porque mucho de ti
se encuentra en mi recuerdo.
Quiero verte llegar
para sentir de nuevo
tu fluorescencia entrando por mis poros
y tu calor dando a mi cuerpo,
su exacta dimensión.