y hasta aroma tenían!
Parecería mentira que ahora,
apretujadas y marchitas,
duerman en el fondo de un cofre.
Aquellas flores de papel que en la mañana,
anunciaban el despertar,
constreñidas y tristes,
con la sola hermosura del amor,
oprimidas en su túnel de olvido,
mueren a la espera de un beso,
de la caricia de una mano, de una sonrisa.
Escoltas del café,
sencillas ataviaban de picardía la escudilla
y sobre la almohada se esparcían
traviesas, infantiles casi…
Olvidadas, mueren de angustia
y como mariposas asustadas,
agotadas de encierro,
al acecho de volver a inaugurar el día,
ser de nuevo rayo de luz
para unos ojos que miran espantados
que sus sueños,
como papeles,
se escapan con el viento.