
Algo va quedando en el camino,
un atisbo de sueño,
eso es solo la vida,
una sospecha, un barrunto.
Cada día, algo escapa,
Hoy una inquietud,
mañana una breve ilusión,
luego por cada risa,
te ahogarás en un mar de llanto.
Algo se va quedando,
se enreda entre las flores del camino,
se va en el leve vuelo de la brisa.
Algo dejamos cada día, cada noche,
en cada adiós, cada regreso,
en el beso, la caricia,
en el resentimiento y el afecto.
Algo marca la piel
dejando en ella, una marca imborrable.
Es la hiel, el acíbar
que frunce las paredes del alma,
la que vamos dejando en cada despedida,
sale por la ventanilla de un avión
y estrella en el mar,
cuando ya de nosotros solo queda
un pellejo insensible.