
Coqueta y juguetona,
con mi piel en tu piel,
con tu boca en la mía,
me miras y te miro,
con mirada felina,
clavada en tus pupilas.
Una gata mimosa que te pide caricias,
que maullando,
lame todo tu cuerpo
para sacar las uñas si la ignoras.
Como una loba herida
una noche de luna,
corro desnuda y salvaje,
tras un rayo de luna
que se esconde en la sombra.
Un sofá, una alfombra,
una manta que cae,
un gruñido de felina en arrullo
que busca entre tus brazos,
tu calor, tus caricias.