
Los ecos de la noche
se vienen encima,
sombra, niebla,
suspenso y espesura.
Tengo miedo!
Vuelvo a temer
a los fantasmas
que se meten en mis sueños
y me trastornan.
Miedo a los sonidos altisonantes
que me sacuden,
quedaron atrapados en mi piel,
estremecimientos, aprensiones.
Extraño el rumor del silencio,
me hace falta mi música,
mis sueños, mi esperanza.
Todo me sobresalta,
el timbre del teléfono,
ladridos de los perros,
aullidos de los gatos bordeando tejados.
Oh noches de mi infancia,
tan llenas de sosiego,
de aromas de jazmines y azucenas,
porqué no somos eternamente niños,
porqué la vida nos enreda en sus tramas.